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DERRUMBE DEL ÍDOLO PROGRE

La implosión de Ginés: De intrigas, monjes negros e ilusiones rotas

Lun, 22/02/2021 - 7:51pm
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Por Urgente24

La revista Anfibia detalla el contexto en el que se produjo la debacle de Ginés: internas dentro del ministerio, la figura del sobrino del eyectado ministro y la pulseada por una reforma del sistema de salud que el kirchnerismo duro tiene en agenda. 

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Ginés González García tuvo un abrupto final como ministro de Salud. Foto: NA/Edición: Urgente24.
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La revelación de que Ginés González García acomodaba a sus amigos para saltearse la fila en el acceso a la vacuna Sputnik V contra el coronavirus cayó como una bomba atómica en el kirchnerismo. Más cuando el dato lo aportó uno de sus voceros privilegiados e inspirador ideológico, el periodista Horacio Verbitsky.

La conmoción tal vez pueda compararse con aquella que provocó José López y los US$9 millones que intentaba esconder en un monasterio de la localidad de General Rodríguez. López está preso y sobre Ginés ahora se abrió un investigación judicial. 

En el kirchnerismo hay mucha desazón y confusión. Por un lado, por cómo se produjo la caída de quien consideraban como el "mejor ministro de Salud desde Ramón Carrillo". Por el otro, porque allí siguen sin poder sacarse de encima el estigma de los actos que colisionan contra la transparencia, casi una marca registrada de los períodos K..

Pero la revelación del "Vacunatorio VIP" dejó al descubierto además una serie de intrigas que se desarrollaban en el edificio de la avenida 9 de Julio durante el 1er año de gestión del Frente de Todos, signado por la pandemia. 

La revista Anfibia, de fuerte vínculo con el mundo K, abordó la cuestión en un artículo firmado por  Tali Goldman y Ernesto Picco. Allí se detalla el contexto en el que se produjo la debacle de Ginés: internas dentro del ministerio, la figura del jefe de Gabinete y sobrino del eyectado ministro como una suerte de monje negro que lo dominaba y la pulseada por una reforma del sistema de salud que el kirchnerismo duro tiene en agenda. 

Todo ello teñido por el manto de desilusión que generó el descubrimiento del vacunatorio para privilegiados y las explicaciones que luego dieron los implicados: de Ginés hasta Verbitsky.

El texto inicia de forma laudatoria sobre la figura de González García y luego recorre su trayectoria: desde su temprana graduación como cirujano, pasando por su ingreso a la militancia "vinculado al peronismo histórico y al sindicalismo", el desarrollo de una usina de cuadros en salud y su arribo a la cartera sanitaria, primero en la provincia de Buenos Aires de Antonio Cafiero y luego, a nivel nacional, con Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner

La publicación ofrece además una versión sobre la exclusión de Ginés del 1er gabinete de Cristina Fernández: supuestamente mantenía lazos con el duhaldismo, al que el matrimonio sepultó en las elecciones legislativas de 2005. Esto le valió que su destino político estuviera en Chile, como embajador durante esos 8 años de gestión cristinista. "Como se dice en la jerga política: al freezer", señalan los autores que vieron allí un castigo. 

Pero un día Ginés volvió. De la mano de Alberto Fernández. Volvía -según la liturgía K- el sanitarista para enfocarse en los desprotegidos, devolverle al área de salud el estatus de ministerio que le había arrebatado el macrismo (con cantitos incluidos) y para darle impulso a una iniciativa insignia del clima de época: la legalización del aborto. 

Ginés descabezado. Ilustración de Julieta De Marziani para la revista Anfibia
Ginés descabezado. Ilustración de Julieta De Marziani para la revista Anfibia. 

Y con él también volvió Lisando Bonelli. Sobrino de Ginés que ya había trabajado con él en su anterior encarnación como ministro. Ahora, se iba a desempeñar como un influyente jefe de Gabinete. 

"Cuando vuelven al Ministerio, Bonelli se cree embajador plenipotenciario, y llega pateando cosas". "Bonelli tenía enormes aspiraciones. Cualquier cosa que pasaba él le iba a soplar la oreja a Ginés. Yo creo que él es el responsable de todo esto. De la interna y del final", rezan los testimonios recogidos por Anfibia que pintan al sobrino de Ginés como parte central de la crisis. 

En otro extremo se encontraba Carla Vizzotti, discípula de Ginés y quien ya se venía perfilando como una "sucesora natural" del ministro a partir de una serie de errores garrafales de este que minaron su prestigio y credibilidad. La inicial previsión de que el Covid-19 nunca llegaría a la Argentina fue un puntal. 

El ascenso de Vizzotti no fue visto con agrado por Ginés. "Era vox populi, incluso por fuera del ministerio, que Ginés sentía celos de la que oficiaba como viceministra", relata Anfibia y cita testimonios sobre "maltratos" y "ninguneos" hacia la funcionaria a la que la crisis de los vacunados VIP colocó en el trono de su otrora maestro y nada menos que como su reemplazo. En esta pelea destacan el papel central de Bonelli. 

"La interna quedó expuesta públicamente en mayo del 2020. Vizzotti cometió un error que desató una pelea internacional cuando consignó datos equivocados sobre la cantidad de infectados y muertos en Chile en una de las “filminas” que elaboraba para las exposiciones del Presidente. "Ahí entraba el sobrino— relata un funcionario—. Ante cualquier cosa que hacía Carla saltaba a la yugular. La interna era con él. La aspiración de él era gigantesca"", consigna el artículo. 

La tensión escalaba y se contaron otros episodios: siempre según la publicación, la internación de Ginés por una angina de pecho fue aprovechada por su sobrino para tomar "posesión del ministerio" y desplazar a Vizzotti. 

También fue motivo de discordia que Ginés y Santiago Cafiero monopolizaran la conferencia de prensa del arribo de las primeras dosis de Sputnik V al país, prescindiendo de Vizzotti y de Cecilia Nicolini, quien siguió de cerca desde Moscú todo el proceso relacionado con la compra argentina. "¿Una jugada sucia? Nadie lo asegura, pero las funcionarias hicieron saber su malestar", dice Anfibia. 

En este contexto de internas en el ministerio de Salud ingresa otro elemento que sumaría tensión. Cristina Fernández pone sobre la mesa una reformulación del sistema de salud. No da precisiones. Pero el sector sanitario que le responde directamente -la cúpula del ministerio bonaerense: Daniel Gollán y Nicolás Kreplak- propone una centralización de los recursos públicos y privados en el Estado. 

"Para la banda de Ginés, la banda de Gollán y Kreplak es Camilo Cienfuegos bajando de la Sierra Maestra y para la banda de Kreplak y Gollán, la banda de Ginés es el conservadurismo de salud y socio de los grandes laboratorios. Posturas altamente antagónicas — grafica un funcionario que conoce la interna a la perfección", señala la nota.

Ginés no llegó a dar esa pulseada. Su carrera como ministro implosionó producto del habitual ventajismo que permite el poder. Y se tuvo que ir. 

Con su salida queda un tendal de ilusiones rotas de un segmento del progresismo que lo idolatró. Lo resume el último párrafo de la nota de Goldmann y Pico: "La caída de Ginés, para muchos el mejor ministro desde el regreso de la democracia, el prócer que formó cientos de discípulos, el hombre que merecía irse vitoreado y no con una causa penal, puede dejar quizás la pregunta por cómo construir nuevos modos de hacer política que, entre otras cosas, terminen con la lógica de los privilegios".